24 mar. 2018

Visita al Museo Grand Central


Entrada al Museo Grand Central de Pobladura del Valle.
Visita al Museo Grand Central.

    Muchas de las personas que vienen a visitarnos nos comentan que les resulta chocante que un Museo de estas características pueda estar en una localidad del tamaño de Pobladura del Valle. Cierto es que no es muy usual pero tampoco es algo único. A lo largo de la geografía española podemos encontrarnos con una aceptable cantidad de Museos muy interesantes en localidades relativamente pequeñas. Uno de estos ejemplos sería Guadalest que es en sí misma un Museo y que se explota como tal. En Pobladura del Valle no hemos llegado aún a hacer una adecuada explotación conjunta de los recursos turísticos del pueblo a modo de colaboración directa pero todo se andará con el tiempo.
Vistas desde el piso superior del Museo.
   El Museo está ubicado en las afueras de la localidad en un paraje llamado “Las Fontanillas”. El nombre no tiene desperdicio y es muy acertado pues aquí arriba lo que nos sobra es agua, hasta el punto de que estamos pensando en venderla embotellada...Es una broma pero podríamos hacerlo sin problema tanto por cantidad como por calidad.
   Una vez dentro de la finca hay tres Edificios. El mayor de ellos aloja las Oficinas y las salas de exposición del Museo. Otro aloja la cocina y el comedor y por último, en el más pequeño de ellos se ubican los servicios. Nos gusta la amplitud y por tanto aquí no hay cosas pequeñas ni cosas estrechas.
   Cuando uno entra en el Edificio principal lo hace por un vestíbulo de piedra y ladrillo donde se ubica la taquilla para la venta de entradas y donde ya podemos ver el primero de los grandes buques de los que disponemos. Se trata de un modelo a escala 1/48 de uno de los buques hermanos del RMS Titanic. El modelo a escala del RMS Gigantic que tenemos en el Museo y que hemos construido nosotros – al igual que el resto de las maquetas – ha sido durante veinte años el Transatlántico a escala más grande construido en España. Ahora mismo está sufriendo unas discretas modificaciones que vamos a ver aquí con el fin de mejorar su aspecto estético y de paso alargar su vida útil otros tres decenios más. Cierto que no es un buque muy conocido y no lo es pues su pérdida durante la Primera Guerra Mundial no causó más que treinta muertos y de ahí que haya pasado desapercibido para la mayor parte del público pero no así para los aficionados y expertos en el tema.
El Transatlántico RMS Gigantic en escala 1/48 en el vestíbulo del Museo Grand Central.
  
Obras de acondicionamiento del puente de mando del RMS Gigantic en escala 1/48
El modelo a escala del RMS Gigantic se concibió durante su construcción como una maqueta navegable. Si se colocara en un estanque de agua flotaría perfectamente adrizado y equilibrado. Esta característica tan peculiar de la maqueta hace que en algunos lugares su aspecto sea poco ortodoxo pero si algo tan caro como esto se mete en el agua, hay que asegurarse de que resista y para ello hay que sacrificar algunas cosas. El buque lleva una estructura metálica completa con una doble quilla y un casco de madera tratada cuyo grosor oscila entre los cuatro milímetros y un centímetro y medio. Por supuesto está equipado con diez compartimentos estancos que le dan un margen de seguridad más que aceptable y una popa reforzada con el fin de facilitar su manejo.
   Os preguntaréis el por qué de hacer un barco navegable si en el Museo no tenemos instalaciones para ponerlo a flote. Bien. Este buque se construyó cuando el Museo estaba en fase de estudio y teníamos planeada la construcción de un lago artificial con muelles y decorados. El proyecto era viable desde el punto de vista económico y también técnico pero la realidad es que aquí, una cosa así en el exterior, tendría un uso muy limitado debido a la climatología local. El mantenimiento de semejante instalación sería también costoso y complicado de modo que el Proyecto se canceló pero el RMS Gigantic se hizo. Es lo único que se llevó a cabo pues, de un proyecto que habría configurado el Museo de modo distinto al que vemos hoy.
 
El RMS Gigantic en escala 1/48 en el dique seco.
 
La maqueta está expuesta en el lateral derecho del vestíbulo y sirve para que el personal que viene y es excéptico salga de dudas. Ya he mencionado que a lo largo de la geografía española hay pequeños Museos con contenidos de lo más interesante pero también hay otros establecimientos que dejan mucho que desear y de los cuales el personal sale escaldado. El RMS Gigantic es el encargado de disipar las dudas acerca de la seriedad del Museo y la verdad es que hasta ahora lo ha hecho muy bien.
   El vestíbulo de entrada da paso a través de una puerta flanqueada por dos faroles de posición. Estos faroles de posición vinieron de la India. Concretamente de Alang y pertenecieron a un buque de más de 500.000 toneladas que se desguazó allí. Adivinen cual es...
Una vista de la maqueta experimental en escala HO.
   Al entrar en la sala de exposiciones de 50 x 17 metros podemos ver a nuestra derecha algunas cosas interesantes. Lo primero, una maqueta ferroviaria pequeña de unos dos metros cuadrados que utilizamos para probar el material que vamos a usar en la Terminal Grand Central en escala HO. Es necesario hacer estas pruebas pues así, cuando se haga la maqueta a gran escala y de la nos ocuparemos en sucesivas entradas, las sorpresas debidas al comportamiento del material serán casi inexistentes. La maqueta está muy elaborada y está construida por módulos diseñados por Autocad aquí en el Museo. Esta construcción simplificada permite construir el modelo en un solo día. La decoración del mismo lleva tres o cuatro pero de todos modos es un tiempo récord. Asimismo, el modelo se puede encargar y lo entregamos completamente terminado y funcionando pues con esa idea se hizo.
Vista general de la maqueta experimental en escala HO.
   Detrás de la maqueta ferroviaria tenemos dos piezas de artillería de gran tamaño – escala 1/22 – que despiertan ampliamente la curiosidad del público. Se trata de dos cañones alemanes de la Primera guerra Mundial. El mayor de ellos, el mal llamado “Bertha” es muy conocido en el imaginario popular pues se utilizó para bombardear París en 1918 desde una distancia de 128 kilómetros. Apenas existen modelos a escala de este cañón de 210 milímetros y mucho menos a este tamaño de modo que se ha dado el caso de personas que han venido expresamente a verlo desde bastante lejos. La otra pieza, apodada “Langer max” fue un cañón pesado de 380 milímetros que fue utilizado con frecuencia por los alemanes en el frente occidental. Podía usarse sobre varios modelos de afuste y hoy en día pueden verse en Francia varios de los emplazamientos que alojaron una de estas piezas completamente intactos.
El "Bertha" en escala 1/22.
   A pesar de dar la sensación de ser metálicos, los modelos a escala de ambos cañones están realizados en plástico ABS y madera. Ya hemos comentado al público que estamos proyectando una nueva maqueta del “Bertha” que estará lista – si tenemos salud – en 2018 con motivo del centenario de su actuación en la Primera guerra mundial. Esta maqueta tendrá un tamaño de unos siete metros y dejará muy pequeño a todo lo demás.
   Junto a los dos cañones alemanes podemos ver una pequeña maqueta de un Mig-25 Foxtrot en su base. Está realizada artesanalmente en escala 1/72 y está prevista su ampliación. Eso sí en cuanto dispongamos de algunos aviones más del viejo Iván.
Cañón alemán "Langer max" de 380 mm. en escala 1/22.
   A continuación pasaremos a ver dos creaciones alemanas se sumo interés para el público. El cañón Dora en escala 1/35 es una de las piezas más interesantes del Museo. Se trata de la mayor pieza de artillería jamás creada y sus datos son impresionantes. En breve prepararemos una entrada exclusiva con fotografías, datos e historia sobre este cañón que dejaba a la altura del betún a todo lo que se pudiera concebir en cuanto a artillería. La maqueta del Dora se realizó en cinco semanas y para poder construirla hubo que desocupar por completo los 140 metros cuadrados de la sala de galibos del Museo con el fin de extender las piezas por el suelo de modo visible y ordenado. Claro que, el resultado ha merecido la pena sin duda. También está en proyecto hacer un diorama más grande para esta pieza equipado con carros de combate, camiones, personal, etc...Se hará pero tengan calma pues el Museo no tiene subvenciones. Se financia con lo que se recauda en taquilla y desde luego bastante se estira el presupuesto y bastante se hace con lo que se saca.
"Dora" en escala 1/35.
"Dora" en escala 1/35.
   Por supuesto, todo esto que os estamos contando lo detallamos hasta el nivel que el público desee en la visita guiada. Estas son de lo más divertidas pues la curiosidad del personal al respecto de estas cosas es ilimitada. Esa es una de las cosas por las que este trabajo merece la pena.
   La maqueta que encontramos delante del Cañón Dora es una de las más viejas del Museo. Se trata del Acorazado del bolsillo Alemán “Admiral Scheer”. Un buque sin duda histórico y que protagonizó durante la Segunda Guerra Mundial algunos episodios dignos de mención. Decimos que es una de las maquetas más viejas del Museo pues tiene 21 añitos recién cumplidos. Se construyó a ratos en el negocio que teníamos en Benavente en la calle Renueva y recuerdo que Benito Iglesias – un buen amigo que ya no está con nosotros – era uno de los visitaba la obra del Acorazado tres veces por día. Los ánimos que nos daba ayudaron a acelerar la construcción del buque hasta el punto de que se terminó en catorce días. Bien. La maqueta la hemos restaurado a fondo y le hemos hecho un decorado o diorama adecuado a ella. Ahora puede verse y está realizada a escala 1/100 de modo que mide 1.86 de largo. No es una de las maquetas más grandes del Museo pero sí se sale de lo habitual en lo que se refiere al tamaño.
El Acorazado de bolsillo Alemán "Admiral Scheer" en escala 1.100.
   Si a estas alturas tenemos un poco de sed no hay problema. Os traemos un vino frío de la tierra para entonar el cuerpo y con el que podréis afrontar el resto de la visita.
   Los dioramas en escala 1/700 no son muy grandes para lo que estamos habituados aquí pero están muy elaborados y gustan en cantidad al público. Uno representa un fiordo noruego con el Acorazado Tirpitz en su interior y el otro está ambientado en la extinta Unión Soviética. Los dos dioramas tienen procesos de construcción muy diferentes. El primero de ellos se construyó en un solo día mientras que para el segundo hizo falta un mes completo hasta finalizarlo. Podemos ver el ellos los buques ambientados en su época y dentro de un decorado donde podemos establecer unos parámetros de comparación con otras cosas y objetos. Queremos decir que un buque en una vitrina es muy bonito pero en un diorama es mejor pues el personal se percata de un modo más adecuado del tamaño del buque comparándolos con los objetos que le rodean.
Una vista de los dioramas en escala 1/700 y 1/350.
   Tras abandonar la Unión Soviética en plena guerra fría nos vamos al otro bando pues lo siguiente que vamos a ver es una de las piezas más impresionantes del Museo. Se trata de un modelo del Acorazado USS Wisconsin en escala 1/72.
   Junto con el Portaaviones USS Lexington en la misma escala es sin duda el buque con el que hemos disfrutado más. El disfrute comenzó a la hora de recibir los planos del buque en Pdf. Planos que venían de Estados Unidos en pies y pulgadas pero que sirvieron a nuestro propósito de maravilla. Sobre esos planos en PDF se realizó un proyecto de despiece completo de la maqueta en escala 1/1 con Autocad. En total fueron 190 diseños por ordenador los que llevó este buque que está arrebatando el honor de ser el buque que más gusta al Portaaviones USS J.F.Kennedy en la misma escala y del que nos ocuparemos más tarde.
El Acorazado USS Wisconsin en escala 1/72.
   El modelo está ambientado en los años 80 tras su reactivación, de la que hemos hablado en una entrada anterior de un modo bastante amplio y que completaremos en breve. Se trata pues de un Acorazado de la Segunda Guerra Mundial modernizado y actualizado. La maqueta está realizada en acero, contrachapado de cuatro milímetros y madera de balsa. Es uno de los modelos de gran tamaño que tenemos en el Museo pero está muy aligerado de peso con el fin de facilitar el transporte del mismo sin problema. Vamos como veis dejándoos fotografías de todo para poder ver los resultados prácticos, cosa que es importante.
Otra vista del Acorazado USS Wisconsin en escala 1/72.
  En breve tiempo dispondremos de otro Acorazado gemelo de éste pero ambientado en los años 50, de modo que lo podremos ver equipado con los cañones Bofors de 20 y de 40 milímetros y con otras muchas cosas. Ambos Acorazados ocuparán un diorama en conjunto llamado “Panamá” en el que podremos ver los buques cruzando por las esclusas de Miraflores. Será además una maqueta bastante didáctica y muy adecuada para ver y explicar el funcionamiento del canal.
   Tras el USS Wisconsin, pasaremos a ver el Portaaviones USS Lexington, también en escala 1/72. No hay que confundir el Portaaviones USS Lexington que fue hundido por los Japoneses durante el transcurso de la batalla del Mar del coral, con este buque que fue entregado a la US Navy en 1943. Eso de repetir nombre suele ser habitual sobre todo en la US Navy de modo que no ha de extrañar.
El Portaaviones USS Lexington en escala 1/72 con un atípico e improvisado grupo de vuelo.
   A esta maqueta le tenemos un cariño especial pues se construyó hace un año y estaba en construcción cuando murió la Abuela Juana. De este modo, el buque quedó asociado al evento en cuestión pero sus datos no son leves.
   El Portaaviones USS Lexington en escala 1/72 tiene 83.000 piezas de madera, acero y plástico. Como todo portaaviones a esta escala, es muy complicado de construir pues es un buque invertido. Todo lo que los demás buques llevan por encima, éste lo lleva por debajo con el fin de dejar la cubierta despejada y eso se traduce en un trabajo complicado y atroz. Sin embargo y como hemos comentado antes, merece la pena y el barco es una auténtica gozada para el público que se sorprende al ver un Portaaviones con la cubierta de madera hecha tabla por tabla.
El diorama del Acorazado Alemás Tirpitz en Noruega. La escala, 1/700.
   Si se hace una maqueta en cierta escala se puede escoger la opción cómoda o la correcta. La correcta es hacer la cubierta del Portaaviones tablón por tablón con los baos, el armazón de los elevadores y los deflectores de gases. Es un buque al que da pena ponerle los aviones y tapar de ese modo tanto trabajo en la cubierta.
   Hay un buque que aparece dos veces durante el transcurso de la visita. Este buque es el Portaaviones USS Enterprise. Nos referimos al USS Enterprise de 1961 de propulsión nuclear. Podemos verlo en escala 1/400 y en escala 1/350. La maqueta en escala 1/400 representa al buque el día de su puesta en activo mientras que la otra lo hace el día que causó baja. Es interesante para ver la evolución que puede tener un buque a lo largo de los años.
Otra vista del Portaaviones USS Lexington en escala 1/72. Hablamos de casi cuatro metros de maqueta.
   Justo al lado del USS Lexington podemos ver un diorama en escala 1/700 que está resultando muy del gusto del público. Se trata de una reproducción parcial del Astillero Harland & Wolff de Belfast. Hablando en claro, el lugar donde se construyó el Titanic. Es una maqueta totalmente artesanal realizada en madera, plástico y metal y cuya construcción ha llevado un mes de trabajo. Por supuesto, el Titanic está entre los buques presentes y paulatinamente la maqueta se irá completando con buques de la época. La planimetría para realizar la maqueta de Belfast se hizo en base a unos planos del puerto del año 1948. Planos que estuvieron encantados de mandarnos desde Belfast, todo hay que decirlo.
Belfast en escala 1/700.

Otra vista del diorama de Belfast en escala 1/700.
   Dentro de esta maqueta podemos ver además del Titanic, otros buques en la misma escala para poder establecer una comparación con él. Cierto es que buques un siglo más modernos como es el caso de un Portaaviones nuclear, no parecen mucho más grandes que él lo cual es un dato interesante y a tener en cuenta.
   Entramos ahora en la última fase de la visita al Museo Grand Central. Vamos a ver tres buques más. Uno de ellos que aún no tiene nombre pues aún está en construcción y dos que si lo tienen y que reservamos para el final pues son de largo los que más gustan.
   El Acorazado 401 que está en construcción es la maqueta de un Acorazado más grande de Europa y seguramente la segunda más grande del Mundo. La obra está realizada al 30% pero ya puede verse la magnitud y el tamaño de la misma. Realizado a una escala de 1/22, el Acorazado tiene 11.85 metros de eslora, 1.80 de manga y 2.30 metros de manga total. La altura desde la plataforma del Museo es de 4.10 metros hasta la punta del mástil. Como es normal, la construcción de este buque no ha seguido los patrones normales de ensamblaje de una maqueta. El buque pesa ahora mismo unas tres toneladas y media de modo que en primer lugar ha de tener la suficiente resistencia como para soportarse a sí mismo. Cierto es que este buque debería estar ya acabado hace dos años pero la afluencia de público y el peligro que supone andamiar parte de la Sala para acabarlo no han hecho posible la labor. No obstante es una de las cosas que han de estar acabadas  con urgencia.
Vista de estribor del Acorazado 401 en construcción. 3500 kg y 11.85 metros de maqueta a escala 1/22.
   Ahora mismo el buque se puede ver desde una distancia de dos metros pero para darse cuenta en realidad del tamaño que tiene hay que acercarse a él y apoyarse en él. A medida que nos alejamos del buque, este se va haciendo más grande y va enseñando sus verdaderas proporciones. Las torretas de artillería pesan 57 Kilogramos y la sección de proa del casco 560. Por supuesto, cuando el buque esté acabado tendrá un diorama de unos cien metros cuadrados con un muelle, grúas, vehículos y toda la parafernalia necesaria para acompañarlo. En cuanto a la ambientación para su diorama, estamos dudando si hacer una de las dársenas del Canal de Castilla o hacer el antiguo Puerto de Laredo. Ambas opciones son perfectas de modo que ya veremos a ver. Algunos dirán que qué pinta el Canal de Castilla aquí. Hacer maquetas es un trabajo de precisión. Consiste en dibujo técnico de alto nivel, consiste en trabajar de un modo eficaz y consiste en que si tienes la oportunidad de crear tu Mundo particular y puedes hacerlo, hay que hacerlo.
 
Proa del Acorazado 401 en construcción.
  
Cuando se acaben las obras de la Terminal Grand Central en escala HO, veremos trenes españoles funcionando en la Terminal y sin duda esto será una ofensa para los “integristas del purismo” Bien. A nosotros lo que digan estos pijoteros no nos importa lo más mínimo. Lo que importa es el trabajo bien hecho y la ilusión y si a alguien le molesta ver un Ferrobús de Renfe en la Terminal Grand Central pues que vaya a un Psiquiatra pues lo necesita con urgencia.
    El Portaaviones USS J.F.Kennedy es el buque que más gusta a la gente que viene a visitarnos. El motivo?... Podríamos decir más bien los motivos. Su diseño, su tamaño y sobre todo la extrañeza en sus formas. Es un buque decididamente asimétrico en todos los sentidos y eso llama la atención poderosamente.
Indice del proyecto en Autocad del Portaaviones USS Lexington en escala 1/72.
    En cifras, El Portaaviones USS J.F.Kennedy en escala 1/72 es el Portaaviones a escala más grande de Europa y uno de los mayores del Mundo. Ni que decir tiene que no es habitual ver en Museo Naval alguno una maqueta de esta enjundia. La maqueta del Portaaviones, que dispone de un diorama de cuarenta metros cuadrados, se construyó íntegramente en Pobladura del Valle durante el invierno de 2012. Cuarenta días de planificación y diseños en Autocad y sesenta días de ensamblaje. Hay que señalar que algunos días estábamos trabajando a -12 grados por tanto, podemos decir sin temor a equivocarnos que la construcción de este buque ha sido la más dura de todas con diferencia. El Portaaviones puede verse de frente – esa es la mejor vista – por un lateral y desde la parte superior del escenario de la sala. Desde ahí tenemos una vista inédita de la cubierta de apontaje y de la estructura de la Isla.
El Portaaviones USS J.F.Kennedy en escala 1/72.
   
Isla del Portaaviones USS J.F.Kennedy en escala 1/72.
Junto al Portaaviones y formando parte del mismo diorama, podemos ver el Acorazado inglés King George V realizado en la misma escala que el buque anteriormente citado. Ambos navíos están juntos y eso es un hecho poco ortodoxo pero muy adecuado para poder comparar un buque de la Segunda Guerra Mundial con uno más moderno. También nos sirve para poder establecer el verdadero tamaño del Portaaviones al compararlo con un Acorazado de 230 metros de eslora. El Acorazado se ve realmente pequeño y de pequeño tiene más bien poco.
    De este Acorazado inglés llama la atención poderosamente el camuflaje en contraste con la pintura rigurosamente gris del Portaaviones y del resto de buques de guerra. El camuflaje en los buques fue profusamente utilizado en la Segunda guerra mundial pero este es un hecho que, por lo que veo, la mayor parte del público desconoce. No importa pues para eso está el Museo. Para aprender divirtiéndose.
      Como no podría ser de otro modo, las obras de la maqueta ferroviaria siguen a toda mecha. En este último mes le hemos dado un buen avance y los visitantes habituales han podido ver crecer la obra día a día.
Batería principal de 356 mm. del Acorazado HMS King George V en escala 1/72.
Obras de la maqueta ferroviaria en escala HO.

Obras de la maqueta ferroviaria en escala HO.
    En breve, tendremos en la sala de exposiciones nuevos buques que servirán para completar la muestra naval del Museo Grand Central. Estos buques son el Portaaviones Japonés Akagi en escala 1/72, El Acorazado Alemán Scharnhorst en escala 1/100 y que en estos momentos está en fase de restauración y el Acorazado USS Arizona en escala 1/350 con su correspondiente diorama que aunque no es muy grande servirá para representar a este histórico buque.
    Ahora llega el momento de decidir qué buque gusta más. Hay personas que lo tienen claro pero otras necesitan un poco de tiempo para decidirse. Eso no es problema pues tras la visita a la Sala de exposiciones pasamos a visitar la cocina del Museo donde los clientes pueden disfrutar de un vino y un embutido casero.. Sobre esto último ya hablaremos asimismo largo y tendido.
La chimenea del Museo.
   En sucesivas entradas y como hemos comentado, abordaremos la construcción de la Terminal Grand Central en escala HO, su proceso de diseño, sus complicaciones y lo que es más importante los avances en el trabajo en la misma.

Un saludo a todos.

José Luis Blanco García. Director. Museo Grand central.

23 mar. 2018

Benavente. Maqueta en escala 1/700

Vista general de la maqueta de Benavente en escala 1/700

Hola a todos.
     
     Ahora que la maqueta de Benavente que he realizado está entregada, voy a hacer una entrada adecuada acerca de la misma.
    La maqueta de Benavente en escala 1/700 se ha construido por encargo del Ayuntamiento de la citada localidad y hay que decir que no es uno de esos trabajos en los que haya que ganar dinero.  Con cubrir gastos basta pues éste, pertenece a esa serie de emcargos que estás obligado a hacer cuando te los solicitan. 
     Lo cierto es que construir una maqueta del Benavente antiguo, es algo que me había estado pasando por la cabeza desde el año 2002. Entonces realicé una maqueta en escala 1/700 para la exposición Regnum que se celebró en la Casa de Solita. El comisario de la exposición era Eduardo Fuentes Ganzo y me encargó la maqueta con muy poco margen de tiempo y escaso presupuesto.  En esa época no disponíamos aún del edificio del Museo y por tanto, hubo que hacer la maqueta en la cocina de casa. El asunto es que la maqueta quedó aceptable y correcta de cara al público. Yo, como soy un perfeccionista sistemático y alguien a quien le gusta trabajar correctamente, no me quedé a gusto con el resultado. Aquella maqueta fue un compromiso con el tiempo pues hubo que acabarla en dieciocho días. Yo trabajo muy rápido pero aquello fue un poco exagerado.
       Una vez que tuvimos acabado el edificio de Pobladura del Valle – ese que según algún benaventano anormal residente en Benidorm nos ha sido regalado por el Ayuntamiento  – la idea de la nueva maqueta volvió a estar sobre la mesa. No obstante había mucho trabajo pesado por hacer para poder abrir en 2013. Había que adecentar el Transatlántico, construir un nuevo portaaviones, realizar media docena de dioramas, construir tres piezas de artillería, etc…
      En 2017 he estado ocupado con la construcción de la maqueta ferroviaria. La verdad es que ese proyecto lleva un retraso considerable pero hay que entender que no dispongo de todo el día para trabajar en él. Hay que atender al público, la finca, etc…De todos modos no importa.  En esas estaba cuando recibí el encargo de hacer una nueva maqueta de Benavente.
Primeras piezas de la maqueta de Benavente. Los primeros tramos de muralla y elevación del callejero.
     En esta ocasión, la maqueta se iba a realizar de un modo muy distinto. Primero porque ahora si disponía del espacio para hacerla y segundo, porque el tiempo disponible era holgado. El presupuesto iba muy ajustado pero como he comentado antes, en estos trabajos eso es lo de menos.  Una vez dada la luz verde, activé lo que yo llamo el “protocolo fantasma”. Esto ocurre cada vez que se empieza una maqueta y consiste en el diseño previo y en el acopio de materiales. También durante el protocolo se decide el lugar del edificio en el que se va a hacer la maqueta en cuestión. Para construir los grandes buques tenemos un laboratorio en el piso superior. Allí, con unas vistas excepcionales de la zona, se construye el casco y las piezas de la superestructura. Todo eso, una vez terminado, se baja y se pinta en el exterior siempre que el tiempo lo permita.
    
La maqueta de Benavente en un estado más avanzado. Toda la muralla está instalada y las calles al completo.
       Sin embargo, esta vez decidí hacer la maqueta en la propia sala de exposiciones. No trabajando delante del público pero sí mostrando al mismo la evolución del trabajo en diferentes etapas. Junto a la maqueta de Benavente en construcción se encontraba el Acorazado USS Iowa en escala 1/72 terminado al diez por ciento. De modo que han sido dos las maquetas que el público ha visto evolucionar. Hay que decir que la experiencia de enseñar el trabajo en obras ha sido muy divertida y satisfactoria. Lo ha sido hasta el punto de que las obras de la maqueta ferroviaria que estaban ocultas por un sisal de 87 metros de largo, se han descubierto para que se pueda ver la evolución. La construcción de la maqueta de Benavente en la Sala de exposiciones, ha provocado a su vez una serie de visitas de clientes que yo llamo “reincidentes”.  Se trata de gente que ha venido hasta en doce ocasiones a ver la evolución de la maqueta. También hemos descubierto algo interesante. El público de edad avanzada consistente en gente de sesenta en adelante, desconocen en su mayor parte lo que había en su pueblo. Tienen alguna idea pero muy superficial. Sin embargo, la gente joven y muchos niños identificaban los monasterios, las iglesias, las puertas de la muralla y todo lo habido y por haber.  Personalmente opino que todo lo que nos rodea es una mierda pero creo que en este caso no es así y ha sido divertido para mí el estar equivocado.
La Sinagoga y el Monasterio de Sancti Spiritus. Al fondo, los primeros volúmenes de la fortaleza.
     Lo siguiente fue decidir el tamaño de la maqueta. Una cosa es hacer una maqueta para el Museo y otra muy distinta para un encargo. La maqueta de encargo ha de ser transportada, ha de pasar por puertas de esas de sesenta y cinco centímetros con las que algunos arquitectos gozan de experiencias oníricas y ha de ser manejable. Eso condiciona el trabajo y la escala. Para hacer la maqueta de Benavente, tomé como referencia la maqueta del Astillero de Belfast que tengo en el Museo y la vieja maqueta construida en el 2002. La escala más adecuada sería la 1/700 pues la que mejor se adaptaba al proyecto y además porque, al ser una escala normalizada se dispone en el mercado de cantidad de productos y accesorios para completarla. Con esta escala, todo el casco urbano de Benavente comprendido dentro de la muralla entraría en un espacio de dos metros por un metro veinte.  En la antigua maqueta, se adoptó una base ligera. En este caso realice un bastidor de aglomerado de dieciséis, reforzado con perfiles de pino de diez por diez centímetros. Todo el conjunto se encoló y se atornilló. A continuación se instalaron unas molduras laterales y lo que es más importante y siempre falta, unas asas de forja para poder transportar la maqueta con seguridad. Una vez hecho el bastidor y con el diseño previo ya realizado, comenzó la planificación del callejero y del relieve
Planos renderizados del nuevo Transatlántico
      Hay algo que se explica en las visitas guiadas pero que a veces cuesta entender. La base de la realización de una buena maqueta está en el dibujo. Las maquetas – se entiende por ello las maquetas a escala y no los timplates – requieren para su realización de una serie de procesos en los cuales la paciencia no tiene nada que ver. Se trata de un problema técnico que ha de resolverse con el dibujo y el conocimiento. Si vas a construir un buque y no sabes desarrollar los planos, puedes tener toda la paciencia del mundo. Llegará un momento en el cual no puedas seguir y si lo haces, el resultado será destructivo. Eso es aplicable a uno de nuestros buques o a una sencilla maqueta como esta.
            Una vez hecho el bastidor y la planimetría con su correspondiente despiece, comencé a hacer la maqueta por donde más me agradaba. Hay que señalar aquí que si la planimetría es buena, puedes ser menos riguroso a la hora de secuenciar la construcción. Quiero decir que puedes empezar la casa por el tejado pues como está bien proyectado todo encajará después. De este modo la construcción se hace menos monótona pues cambias constantemente de edificio, calle o lugar. A la hora de construir un buque ocurre lo mismo.
La maqueta en un estado más avanzado de construcción. Podemos ver parte de las edificaciones secundarias y parte del relieve ya acabados.
        El primer edificio fue la iglesia de Santa María. Hasta que estuvo lista la elevación del callejero, la iglesia en cuestión estuvo instalada en la maqueta del astillero de Belfast. Una vez hecho el callejero en base a las cotas de nivel la maqueta empieza a tomar forma y comienza a hacerse más divertido el trabajo. Las calles las realicé en contrachapado de cuatro milímetros y se iban calzando sobre el tablero según lo indicaba el plano. Es entonces cuando comienzan a aparecer las cuestas y el relieve. Lo siguiente en ser instalado fue la muralla. Al igual que las calles se realizó en contrachapado pero a diferencia de la antigua maqueta, en este caso la muralla se ha detallado bastante bien. Para ello he empleado una textura de redutex que reproduce la fisionomía de la construcción. Es un material caro pero merece la pena por los resultados. Una vez hecho el callejero decidí acometer en primer lugar la construcción de los edificios importantes. Lo cierto es que los benaventanos no han sido nunca muy aficionados a la fotografía y claro, los documentos gráficos de estos edificios son más bien escasos. En algunos casos sabemos la ubicación de los mismos y poco más. Por tanto, hay que echar mano de la imaginación, eso sí, aplicada con un poco de lógica. De todos modos, he intentado darle a los edificios importantes un aspecto contundente y para ello he echado mano de una licencia modelística. Se trata de hacer los edificios interesantes un poco más grandes con respecto a su escala real. Solo un poco. Estamos hablando de un diez o quince por ciento pero eso es suficiente para darles un poco más de enjundia con respecto a las edificaciones adyacentes.
La Fortaleza durante la fase de ensamblaje.
      La fase más divertida de la construcción ha sido sin duda la construcción de la Fortaleza y de los cinco monasterios. Durante la construcción de la fortaleza y a pesar del reducido tamaño del modelo, te ibas dando cuenta del tamaño y la potencia de la construcción. En la antigua maqueta, la fortaleza quedó un poco cutre por la falta de tiempo pero aquí no ha sido el caso. Claro está que no hay fotografía alguna del interior de la fortaleza, ni de su patio, ni hay planos de la misma ni nada de nada pero, en base a algunos grabados de la época y a la fotografía de Clifford por todos conocida, he podido intuir de qué iba el asunto.  Hay que decir que muchos benaventanos echan de menos un castillo que nunca han conocido.  Otros no echan de menos nada  y es que,  lo que decía Don Camilo José Cela acerca de sus paisanos es perfectamente aplicable a los benaventanos. Los hay que ven crecer la hierba y los hay que se la comen.
        Para el resto de las edificaciones he escogido un sistema sencillo de cuatro modelos de casas. Esta parte de la maqueta consiste en rellenar lo que queda entre las edificaciones importantes y por tanto, no se le puede dar mucho peso. De todos modos creí conveniente detallar esta parte hasta un cierto punto consistente en: realizar los cerramientos de huertos y calles y reflejar las edificaciones con soportales. De ese modo podemos ver la calle de las pescaderías y los aledaños de Santa María de esa guisa.
       No he construido la maqueta centrándome en un siglo en concreto. Eso sería un error pues unas cosas aparecerían y otras no. Por ese motivo, la he hecho basándome en un amplio margen espacio-tiempo……..joder…estoy hablando como el Doctor Brown……en fin. Algo que no fue posible hacer en la antigua maqueta fueron los jardines del castillo. Simplemente no hubo tiempo pero ahora han sido una prioridad pues es una parte importantísima del complejo. Todos los edificios importantes están construidos en plástico ABS de alta resistencia y madera de balsa. Para detallarlos, he empleado material auhagen que es ideal para estas ocasiones. Fijándose en algunos de los edificios principales podemos ver canalones, carpinterías detalladas y otras muchas cosas interesantes.  En algunos momentos, la construcción de una de estas maquetas puede resultar aburrida y eso es normal. Hay una fase en todas las maquetas en la que te pones a instalar piezas y parece que no avanzas pero en este caso, esa fase duró dos días. 
El Monasterio de San Francisco.
       Como curiosidad, podemos ver la iglesia de San Juán del Mercado en obras. En el momento de la construcción del modelo de la iglesia, estaba revisando la trilogía de regreso al futuro. En la tercera entrega, al ver el Juzgado de Hill Valley en obras dije: Eso, hay que hacerlo en la maqueta y así se hizo. Podemos ver el andamio y la grúa instalada en lo alto de la torre. El De Lorean  no lo he puesto pues en fin...solo faltaba que apareciera un submarino nuclear en el Canal de Don Felipe. Eso ya sería el colmo. 
      Una vez hecho el callejero en relieve y los edificios principales, pasé a construir las bases del resto de las edificaciones. Solo las bases pues en ese momento lo que hay que hacer es conformar el relieve para darle la forma final al diorama. Esta es una de las partes más divertidas y más agradecidas de todo el trabajo. En lugar de emplear espuma u otra basura parecida, decidí hacer los relieves con materiales naturales. Hay algo que muchos maquetistas no entienden. ¿Para qué vas a hacer una maqueta de una piedra si puedes poner la piedra? Hombre, si tiene el gusto yo se lo alabo pero desde un punto de vista práctico no son más que ganas de joder la marrana. Esa filosofía la estoy llevando a la práctica en extremo en la construcción de la maqueta ferroviaria. He construido el relieve con piedra natural y los cuestos  del castillo están hechos con tierra recogida del lugar in situ. Este año pasado he ido a Benavente con frecuencia y con la excusa de hacer unas fotos en La Mota, bajé y cogí un poco de material. De ese modo, no puede ser más auténtico. Durante la construcción de la antigua maqueta hice exactamente lo mismo. Es una chorrada estar trabajando para lograr un color del terreno cuando tienes el material y el color al alcance de la mano.
La fortaleza y los jardines del castillo durante la fase de decoración.

   

Para darnos cuenta del tamaño del Castillo de Benavente,estableceremos una comparación con el RMS Titanic realizado en la misma escala. Incluso el Titanic - 269 metros de eslora y 52.310 toneladas - parece pequeño junto a la Fortaleza. Tambien es cierto que todo el Castillo podía caber debajo de la grúa Arrol donde se construyó el barco pero eso, es otra historia.
  La maqueta seguía avanzando día a día y era una de las piezas más apreciadas por el público. Ya he comentado en anteriores ocasiones que en realidad, además de hacer la maqueta, le hemos hecho el preestreno en el Museo y eso es así.
  Una vez acabada la volumetría de la maqueta. Tocaba pintarla. Ese es un trabajo bastante delicado pero yo, mal está decirlo, ya tengo bastante correa al respecto de esas labores. Tras sellar todo el trabajo de madera, escogí unas referencias de Vallejo que me parecieron adecuadas y me puse manos a la obra. Tengo que decir que todas las maquetas que salen de esta santa casa van decoradas. Hacer una de esas basuras monocromáticas es lo más sencillo y a veces es lo que pide el cliente. Allá él con su gusto. ¿Qué os gusta más a vosotros?¿Un potito de carne o un chuletón de buey? A mí lo segundo….
Vista general de la maqueta.
       Al margen de la pintura, realizada con tres tonos de Vallejo, barniz mate y ocre, es importante la pátina de envejecimiento. Si algo se pinta y parece nuevo, no da buena sensación. Máxime cuando estamos hablando de edificios antiguos y de algo ambientado siglos atrás. A diferencia de los envejecidos en los buques y piezas de artillería, realicé una pátina muy sencilla y muy eficaz teniendo en cuenta la escala. Un simple lavado de aguarrás, barniz mate oscuro y ocre al cinco por ciento. El lavado es la forma más rápida de envejecer una maqueta de esta complejidad. La solución tiene muy poca densidad y por tanto, al aplicarla, la suciedad queda en las juntas y rincones y el resto se evapora. No hay que tener miedo a envejecer las cosas, a aplicar musgo, a tirar de lavado o de pincel seco.
      Una vez envejecidas las edificaciones, pasamos a colocar el césped, los árboles, el musgo, etc….En realidad no he seguido este proceso a rajatabla. Cuando uno tiene tanta correa como yo haciendo estos trabajos llevas tu ritmo y lo manejas a tu antojo. En las fotos podéis ver de todos modos los avances en la labor.
       La maqueta, está expuesta en la oficina de turismo de Benavente. Allí, Patricia y Laura os atenderán maravillosamente de modo que, hay que animarse e ir a verla.
     Os recordamos que podéis venir a ver el Museo cuando queráis. Los fines de semana abrimos pero a diario tenéis que avisarme por correo o por teléfono pues estamos trabajando dentro. Espero que os hayáis divertido con la entrada y os esperamos aquí.

Un saludo a todos.

La Dirección.